PUEBLO DE LA CAPITAL BRINDA CALUROSO RECIBIMIENTO A YOMIL Y EL DANY

Las palabras de recibimiento estuvieron a cargo del Dr. Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana.

Yomil y El Dany regresaron en el día de ayer a la Patria tras una exitosa gira por los Estados Unidos, específicamente por la ciudad de Miami, donde – a decir del Ministro de Cultura Abel Prieto – “pusieron el nombre de la música cubana bien en alto.”

El ómnibus Yutong que conducía a los artistas, pasó por toda la Avenida de Rancho Boyeros, donde pudo apreciarse un mar de pueblo saludando la caravana y agitando las banderitas.

Luego, le dio una vuelta a la Rotonda de la Ciudad Deportiva, paseó por toda la Vía Blanca, Cerro, Diez de Octubre, Santos Suárez, hasta tomar la calle Porvenir, bordear la zona industrial y terminar en el Municipio de Centro Habana.

La gente habla de un antes y un después del Concierto que estos dos grandes artistas del género urbano, al cual el Ministerio siempre ha apoyado, han ofrecido en Miami,” dijo el Ministro de Cultura.

“Si grande fue el concierto, más grande aún ha sido el gesto y el recibimiento que le ha tributado el pueblo capitalino, y no es para menos: han regresado,” explicó Abel.

“Lo ocurrido en Italia y Europa fue un adelanto de lo que se avecina. Tenemos grandes planes con ellos,” continuó diciendo.

“Es hora de dejar tranquila a la octagenaria Aragón; y sin dudas, Los Van Van, sin Formell, son un quitrín. El verdadero tren de la música cubana son estos dos muchachos,” explicó el Ministro.

“Ambos, sin dudas, están en su momento,” dijo por su parte Eusebio Leal, quien también estuvo presente en el recibimiento, aunque fue crítico con Abel y con los medios de difusión como la Radio y la TV, que divulgan a toda hora este género musical.

Leal comenzó diciendo que el recibimiento dado a Yomil y El Dany, le recordó aquella frase inolvidable que la eximia escritora francesa Marguerite Yourcenar, autora de Memorias de Adriano, encontró en una carta de Flaubert: «Los dioses no estaban ya, y Cristo no estaba todavía, y de Cicerón a Marco Aurelio hubo un momento único en que el hombre estaba solo».

“Los que tienen este nivel de expresión exhiben otras costumbres de vida, a veces violentas, a veces irrespetuosas hacia los demás,” dijo Leal sobre Yomil y El Dany.

“Pero son figuras apolíneas y emblemáticas, dentro del rico acervo cultural cubano. Apenas dos palmas que han comenzado a erguir sus penachos, y buscan el rayo del Sol, ese que quema hoy más que nunca debido al calentamiento global,” expresó emocionado.

“Estos dos muchachos son un estandarte, un prisma que atesora todo el crisol de la musicalidad cubana. Son la estrella que ilumina y mata,” dijo Leal.

“Hoy pienso que están aquí, en este recibimiento, los cubanos ilustres, las mujeres y hombres. El país, efectivamente, asume que lo que hasta ayer no fue conveniente o prudente, hoy es necesario. Cada día las noticias que nos llegan de nuestros artistas urbanos son alentadoras, y no es como dicen nuestros mortales enemigos, un tema cosmético.”

Preparémonos para el nuevo destino de nuestro país,” exhortó.

“Cuando todo esto del reguetón termine, yo podré decir como el abate Sieyès cuando le preguntaron en los días terribles de la Revolución Francesa, que no han sido los nuestros: «¿Y usted qué hizo?». Respondió, entonces, en un grito de sinceridad: «Yo, sobreviví a ella», dijo Leal finalmente.

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